Luis de Góngora

Al Duque de Feria de la señora doña Catalina de Acuña

Sonetos

Oh marinero, tú que, cortesano,

al Palacio le fías tus entenas,

al Palacio Real, que de Sirenas

es un segundo mar napolitano,

 

los remos deja, y una y otra mano

de las orejas las desvía apenas;

que escollo es, no sirte de sirenas,

la dulce voz de un serafín humano.

 

Cual su acento, tu muerte será clara,

si espira suavidad, si gloria espira

su armonía mortal, su beldad rara.

 

Huye de la que, armada de una lira,

si rocas mueve, si bajeles para,

cantando mata al que matando mira.