Gustavo Adolfo Bécquer

Llegó la noche y no encontré un asilo

Rimas

Llegó la noche y no encontré un asilo;

¡y tuve sed!... Mis lágrimas bebí;

¡y tuve hambre! ¡Los hinchados ojos

cerré para dormir!

 

¡Estaba en un desierto! Aunque a mi oído

de las turbas llegaba el ronco hervir,

yo era huérfano y pobre... ¡El mundo estaba

desierto... para mí!