Ramón López Velarde

Suave Patria

Intermedio

 

Cuauhtemoc

 

 

Joven abuelo: escúchame loarte,

único héroe a la altura del arte.

 

Anacrónicamente, absurdamente,

a tu nopal inclínase el rosal;

al idioma del blanco, tú lo imantas

y es surtidor de católica fuente

que de responsos llena el victorial

zócalo de cenizas de tus plantas.

 

No como a César el rubor patricio

te cubre el rostro enmedio del suplicio:

tu cabeza desnuda se nos queda

hemisféricamente, de moneda.

 

Moneda espiritual en que se fragua

todo lo que sufriste: la piragua

prisionera, el azoro de tus crías,

el sollozar de tus mitologías,

la Malinche, los ídolos a nado,

y por encima, haberte desatado

del pecho curvo de la emperatriz

como del pecho de una codorniz.