Mercedes Marín del Solar

Dulce es morir

Dulce es morir, cuando en la edad primera,

Con la aureola feliz de la inocencia,

Parece del Señor en la presencia

El alma juvernil,

Como candida flor de la pradera,

Que, para ornar el templo soberano,

Separó diestra, cuidadosa mano

De su tallo jentil.

 

Dulce es morir, cuando el espectro odioso

Del vicio despojado de su velo

Al alma llena de pavor i duelo

Del mundo en el umbral;

I ella, tornando el paso al delicioso

Centro de grata paz i de ventura,

A trocar el destierro se apresura

Por la gloria eternal

 

Dulce es morir, cuando la aguda pena

Estingue de alegría el sentimiento

I es la existencia el fatigoso aliento

De un interno sufrir;