Mercedes Marín del Solar

Al señor don Andres Bello, en la muerte de su hijo don Juan

No tocaré, Señor, la cruda herida,

Que ha llenado tus dias de amargura:

Raudales de consuelo i de dulzura

Verter quisiera en tu alma dolorida.

 

Alternan en la breve, humana vida

El gozo i el pesar... ¡o suerte dura!

¡No dá el alto saber calma segura

A un alma en sus afectos combatida.!

 

Mas veo ya tu jeneroso pecho,

Cual oro que el crisol ha depurado,

I a las tormentas avezado i hecho

 

Lanzarse a Dios con ánimo esforzado,

¡Al Dios, que bendiciendo tu quebranto,

Amoroso te enjuga el tierno llanto!