Mercedes Marín del Solar
No tocaré, Señor, la cruda herida,
Que ha llenado tus dias de amargura:
Raudales de consuelo i de dulzura
Verter quisiera en tu alma dolorida.
Alternan en la breve, humana vida
El gozo i el pesar... ¡o suerte dura!
¡No dá el alto saber calma segura
A un alma en sus afectos combatida.!
Mas veo ya tu jeneroso pecho,
Cual oro que el crisol ha depurado,
I a las tormentas avezado i hecho
Lanzarse a Dios con ánimo esforzado,
¡Al Dios, que bendiciendo tu quebranto,
Amoroso te enjuga el tierno llanto!