Ramón López Velarde

La saltapared

El son del corazón

Volando del vértice

del mal y del bien,

es independiente

la saltapared.

 

Y su principado

la ermita que fue

granero después.

 

Sobre los tableros

de la ruina fiel,

la saltapared

juega su ajedrez,

sin tumbar la reina,

sin tumbar al rey...

 

Ave matemática,

nivelada es

como una ruleta

que baja y que sube

feliz, a cordel.

 

Su voz vergonzante

llora la doblez

con que el mercader

se llevó al canario

y al gorrión también

a la plaza pública,

a sacar la suerte

del señor burgués.

 

Del tejado bebe

agua olvidadiza

de los aguaceros,

porque trasparente

su cuerpo albañil

gratuito nivel.

 

Y al ángel que quiere

reconstruir la ermita

del eterno Rey,

sirve de plomada

la saltapared.