Luis Lloréns Torres

Bendito sea el diablo

Bendito sea el Diablo, que me amarra

al rojo de su capa y de su pluma,

y mis sentidos en amor sahúma,

y en fuego de dolor los achicharra.

 

Brinda una flor en su espumosa jarra

y una mujer surgiendo de la espuma,

que urden el iris de belleza suma

en que se enciende el arco de su garra.

 

No importa si la flor es venenosa

o es el infierno la mujer hermosa

en cuya tentación he de caer.

 

Bendito sea el Diablo que me tienta,

si siempre ante mis ojos se presenta

con una flor y en forma de mujer.