Carolina Coronado
III
De Venus al oráculo las preces
de los augures fieles demandaron,
y el fin de mis desdichas por tres veces
y el triunfo de mi amor adivinaron.
Mas ¡ay! mintieron.—Tú roca insensible
desoyes mi pasión. —¡¡Ni una esperanza!!.,
¿no temes, di, que tu perjurio horrible
provoque de los Dioses la venganza?
¡Qué! ¿No temes que Venus indignada
a mis clamores presurosa acuda?
¿No temes que su cólera sagrada
sobre tu frente criminal sacuda?
Amante Diosa que el amor preside,
tú la invocaste de tu fe testigo...
mi injuriada pasión venganza pide,
su hollada majestad pide castigo.