Delmira Agustini
El libro blanco
Frufrúes, tintines,
Sedas, cascabeles,
Collares de risas
Chillidos alegres!
-¿Quién es?... Adelante!
-Soy yo... Carnaval!
¡Tintines, perfumes,
Reír de cristal!
Vibrante mancebo
De vívidos ojos,
¡Cuentas, lentejuelas,
Cintarrajos rojos!
-¿Qué buscas? -Tus rimas,
Verás cual se alegran!
Darélas sonrisas,
Y flores, y perlas!
Entre finos pajes
Y suaves duquesas,
Y blancas pelucas
De antiguas princesas;
Risas, jugueteos,
¡Estallar de flores!
¡Luchas perfumadas!
¡Lluvias de colores!
Saltando en los labios
De extraña careta,
¡El chiste que punza
Como una saeta!
Jugando en el baile
El pie de satín,
¡Lloviznen los labios
Perlado reír!
Hervor de champaña,
Chocar de cristales,
Crujidos de sedas
Y risas triunfales.
¡Collares, diademas,
Y cintas y tules,
Y estrellas doradas,
Y cuentas azules!
¡Tintines, perfumes,
Perlado reír!
-¿Por qué estás alegre?
-¡No sé!... ¡Porque sí!
**
-Ya tienes mis rimas,
Muñeco sonoro,
Yo adoro tu charla,
Tus risas adoro,
Tus cuentas chillonas
Y tus lazos rojos,
Mas, dime: ¿tu alma?
-¡Ven! ¡Mira en mis ojos!
Miré, busqué el fondo
Con rara ansiedad,
Vi un pozo muy frío, muy negro, muy hondo
Y dentro la horrenda serpiente del mal.
***
¡Tintines, perfumes,
Reír de cristal!
De mi numen a la muerte
Emperatriz sombría,
Si un día,
Herido de un capricho misterioso y aciago,
Yo llegara a tu torre sombría
Con mi leve y espléndido bagaje de rey mago
A volcar en tu copa de mármol mis martirios,
Sellarás más tu puerta y apagarás tus cirios...
En mi raro tesoro,
¡Hay, entre los diamantes y los topacios de oro,
Y el gran rubí sangriento como enconada herida,
El capullo azulado y ardiente de una estrella
Que ha de abrir a los ojos suspensos de la Vida,
Con una lumbre nueva, inmarcesible y bella!