Delmira Agustini

Primavera

Los cálices vacíos

¡Oh despertar glorioso de mi lira

Transfigurada, poderosa, libre,

Con los brazos abiertos tal dos alas

Fúlgidas apuntadas al futuro!

¡Oh despertar glorioso de mi lira

Como un sol nuevo sobre un nuevo mundo!

 

No más soñar en afelpados bosques;

No más soñar sobre acolchadas playas!...

Reconcentren sus sombras los abismos;

Empínense soberbias las montañas;

Limpien los lagos sus espejos vivos;

El mar con voz, espumas, olas nuevas

Misterio de sirenas ignoradas;

Los labios de otras flores más brillantes

Rían á otros picos y otras alas;

En los vergeles estelares ardan

Otras maravillosas florescencias;

Oscurezca el dolor sus alas negras;

 

Agucen sus aceros las tormentas;

Todo el amor del Mundo reflorezca

En palpitantes cármenes humanos;

Al resplandor de incendio del Orgullo

Ciña el hada sombría de la Tierra

El tesoro fecundo de sus joyas!

 

Los brazos de mi lira se han abierto

Sobre una melodiosa primavera

Que encantará las cosas más lejanas,

Las más inaccesibles, las más áridas!

 

Mi lira era un capullo, sus dos brazos

Abrieron armoniosos como pétalos

De una animada flor maravillosa

Dorada á sol y electrizada á luna!

 

Los brazos de mi lira se han abierto

Puros y ardientes como el fuego; ebrios

Del ansia visionaria de un abrazo

Tan grande, tan potente, tan amante

Que haga besarse el fango con los astros...

Y otras cosas más bajas y sombrías

Con otras más brillantes y más altas!...

 

Oh mi lira de brazos como pétalos

¡Flor la mas rara de esta primavera!