Alfonsina Storni

Si la muerte quisiera

El dulce daño

I

Tú como yo, viajero, en un día cualquiera

Llegamos al camino sin elegir acera.

Nos pusimos un traje como el que llevan todos

Y adquirimos su aspecto, sus costumbres, sus modos.

Hemos andado mucho, sujetados por riendas

Invisibles, los ojos fatigados de vendas.

Tenemos en las manos un poco de cicuta,

Perdimos de la lengua el sabor de la fruta

 

 

Y sabemos que un día seremos olvidados

Por la vida, viajero, totalmente borrados.

 

Y tú y yo conocimos las selvas olorosas...

Y tú y yo no atinamos jamás a cortar rosas.