José María Eguren

La pensativa

En los jardines otoñales,

bajo palmeras virginales,

miré pasar, muda y esquiva

la Pensativa.

La vi en azul de la mañana.

con su mirada tan lejana;

que en el misterio se perdía,

de la borrosa celestía.

La vi en rosados barandales

donde lucía sus briales;

y su faz bella vespertina

era un pesar en la neblina.

Luego marchaba silenciosa

a la penumbra candorosa;

y un triste orgullo la encendía,

¿qué pensaría?

¡Oh, su semblante nacarado

con la inocencia y el pecado!

¡oh, sus miradas peregrinas

de las llanuras mortecinas!

Era beldad hechizadora;

era el dolor que nunca llora;

¿sin la virtud y la ironía

que sentiría?

En la serna madrugada,

la vi volver apesarada,

rumbo al poniente, muda, esquiva

¡la Pensativa!