Amado Nervo

XI

Perlas negras

¡La calma...! tan sólo es buena

para el débil que la ama:

me gusta el mar cuando brama

y la nube cuando truena;

la corriente, cuando llena

d'espuma, se lanza al plan;

el monte, cuando en volcán

convertido, centellea,

y se estremece y humea

como fragua de titán.

 

 

 

¡La lucha ...! tan sólo es buena

para el fuerte que la quiere:

me gusta el mar, cuando muere

cantando, sobre l'arena;

la nube, cuando serena,

me finge crespón muy leve;

el río, cuando se mueve

entre céspedes y cañas,

y las inmensas montañas

si se coronan de nieve.