Alfonsina Storni

El miedo

El dulce daño

Me miraste de pronto temblando de pasión,

Y yo transfigurada me agazapé cual una

Leona para echarte garras al corazón.

De pronto cayó nieve. ¿Se licuaba la luna?

Las cenizas! — grité, — las cenizas! Y entonces

Nos quedamos más fríos, más fríos que dos bronces.