Mercedes Marín del Solar

En la muerte de mi yerno don W. Vial

Bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados.

SAN MATEO.

 

 

¡Pobre hijo mió! apenas declinaba

Tu amablejuventud, i ya la muerte

Con su guadaña impía te segaba,

Como la arista inerte!

 

I de la dulce esposa las caricias

Dejaste, i a la prole idolatrada

Que hacia tu esperanza i tas delicias,

Sola i desconsolada......

 

Despareciste..... Cuál corlado lirio

Sobre campo de espinas i de abrojos,

De compasión objeto i de martirio,

Te vieron ¡ai! mis ojos!

 

I vi luchar con jeneroso aliento,

Al oscilar la llama de tu vida,

Tu tierno corazón, con el tormento

De la última partida.

 

Pero tus crueles penas, tus dolores,

La humildad i la fé santificaron,

I, cual guirnalda de olorosas flores,

Tu frente coronaron.

 

Goza tu dicha; mas del alto cielo,

Merced a tu plegaria fervorosa,

Descienda blanda paz, grato consuelo

A tu doliente esposa.

 

La tierra dejaré que leve piso:

Tú, i mi ánjel bello que en el cielo mora

Me mostrareis del grato paraíso,

Vision encantadora.

 

I tras de breves, tormentosos dias,

Vendrán del corazón las prendas caras

A gozar inefables alegrías

De Dios ante las aras,

 

Donde celeste amor, cual mar inmenso,

A las almas abisma, allá en la fuente

Del gozo puro, perennal, intenso,

Que no alcanza la mente....