Delmira Agustini
Los cálices vacíos
Vibre, mi musa, el surtidor de oro
La taza rosa de tu boca en besos;
De las espumas armoniosas surja
Vivo, supremo, misterioso, eterno,
El amante ideal, el esculpido
En prodigios de almas y de cuerpos;
Debe ser vivo á fuerza de soñado,
Que sangre y alma se me va en los sueños;
Ha de nacer á deslumbrar la Vida,
Y ha de ser un dios nuevo!
Las culebras azules de sus venas
Se nutren de milagro en mi cerebro...
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Selle, mi musa, el surtidor de oro
La taza rosa de tu boca en besos;
El amante ideal, el esculpido
En prodigios de almas y de cuerpos.
Arraigando las uñas extrahumanas
En mi carne, solloza en mis ensueños:
—Yo no quiero más Vida que tu vida.
Son en tí los supremos elementos;
Déjame bajo el cielo de tu alma.
En la cálida tierra de tu cuerpo!
—Selle, mi musa, el surtidor de oro
La taza rosa de tu boca en besos!