Mercedes Marín del Solar

A mi hija Matilde

Ultimo resplandor del claro dia

De mi felicidad, hija adorada,

Por la bondad del cielo destinada

Para ser mi consuelo i mi alegría,

 

De tu edad en la bella lozanía.

De gracias i virtudes adornada,

Eres flor hechicera, cultivada

Por el desvelo i la ternura mia.

 

Tú el solitario hogar con tu presencia

Adornas; mi solícito desvelo

Es la dicha formar de tu existencia.

 

I mientras mi plegaria sube al cielo

I en amorosa paz vives conmigo,

En lo íntimo del alma te bendigo.