Luis de Góngora

De un caminante enfermo que se enamoró donde fue hospedado

Sonetos

Descaminado, enfermo, peregrino,

en tenebrosa noche, con pie incierto,

la confusión pisando del desierto,

voces en vano dio, pasos sin tino.

 

Repetido latir, si no vecino,

distinto oyó de can siempre despierto,

y en pastoral albergue mal cubierto

piedad halló, si no halló camino.

 

Salió el sol, y entre armiños escondida,

soñolienta beldad con dulce saña

salteó al no bien sano pasajero:

 

pagará el hospedaje con la vida;

más le valiera errar en la montaña

que morir de la suerte que yo muero.