Sor Juana Inés de la Cruz

Hoy que las luces divinas

Romances

Hoy que las luces divinas

De uno y otro luminar

Se avecinan á la tierra

Sin ocultarse en el mar:

 

Hoy que se muestran benignos,

Depuesto el tono real,

Jove sin vibrar el rayo,

Juno sin la majestad:

 

Hoy que Vénus de sus cisnes

Desunce el carro triunfal,

Y por América olvida

De Chipre la amenidad:

 

Hoy que gloriosa Belona

Tremola señas de paz,

Y por el ramo de oliva

Depone el asta fatal:

 

Hoy que Apolo ardiente deja

El monte de fatigar,

Y dejadas las saetas

Usa la lira no mas:

 

Hoy que pacífico Marte

Deja el estruendo marcial,

Y en tranquila paz conmuta

El estrépito campal:

 

Hoy que Alcídes apacible

En dulce tranquilidad

Y con mejor Yole cambia

Lo fuerte por lo galan:

 

Hoy, en fin, que en esta casa

Humanada la deidad,

Cuanto está mas disfrazada,

Tanto está mas celestial,

 

Su dueño, que en reverentes

Obsequios quiere mostrar

Que solo paga en deseos

Lo que no puede pagar,

 

No intenta pedir perdones,

Aunque ve su cortedad,

Pues sabe que en los favores

El primero es perdonar;

 

Y pedir lo que se ha dado

Fuera querer estrechar

De una peticion al voto

Tanta liberalidad;

 

Pues sabe que las deidades

No tienen necesidad,

Como obran independientes,

De méritos para obrar;

 

Porque ántes en el indigno

Hace la grandeza mas:

Que es la estrechez del mendigo

Lisonja del liberal;

 

Que á no haber necesitados

No hallara objeto capaz,

Y era frustránea potencia

A faltar necesidad.

 

El bien es comunicable,

Y si llegara á faltar

Con quien, siempre fuera bien,

Mas no fuera utilidad.

 

Y así gustoso en su esfera,

Otra no quiere envidiar,

Pues merece que tres soles

Le lleguen á iluminar;

 

Y remitiendo al silencio

Lo que no puede esplicar,

A sí mismo de sus dichas

Los parabienes se da.