Francisco de Quevedo

Signifícase la propia brevedad de la vida

Signifícase la propia brevedad de la vida, sin pensar, y con padecer, salteada de la muerte

 

Fue sueño ayer; mañana será tierra.

Poco antes, nada; y poco después, humo.

Y destino ambiciones, y presumo

apenas punto al cerco que me cierra.

 

Breve combate de importuna guerra,

en mi defensa, soy peligro sumo;

y mientras con mis armas me consumo,

menos me hospeda el cuerpo que me entierra.

 

Ya no es ayer; mañana no ha llegado;

hoy pasa, y es, y fue, con movimiento

que a la muerte me lleva despeñado.

 

Azadas son la hora y el momento

que, a jornal de mi pena y mi cuidado,

cavan en mi vivir mi monumento.