Ramón López Velarde

Sus ventanas

A Artemio de Valle Arizpe

 

Sus ventanas floridas

que miran al Oriente,

llevan buena amistad con las auroras

que, como primicias fúlgidas, esmaltan

el campo de victorias de su frente.

 

Aquella madrugada

apareció el Amor tras de su reja

y la dejó lavada

con el cristal cerúleo de su pozo...

¡Y todavía, adentro

de mi alma, hay un gozo

fluido, de mujer madrugadora

que riega su ventana y la decora!

 

Ventanas que rondé

en la alborada de mis mocedades;

rejas con caracoles

en que Ella gusta de escuchar el sordo

fragor de las marinas tempestades;

rejas depositarias

de aquellos soliloquios de noctívago

y de mi donjuanismo adolescente;

que yo os mire de nuevo

¡oh ventanas, abiertas al Oriente!