Mercedes Marín del Solar

A la muerte de don Diego Portales.

Justicia eterna ¿cómo asi permites

Que triunfe la maldad? ¿Así nos privas

Del tesoro precioso,

En que libró su dicha i su reposo

La patria, i así tornas ilusoria

La esperanza halagüeña,

Que un porvenir a Chile prometía,

De poderío, de grandeza i gloria?

¿Dónde está el jénio que antes diera vida

A nuestra patria amada? O caro nombre

Que en vano intenta pronunciar el labio

Mudo por la aflicción! Tu infeliz suerte,

Tu prematura, dolorosa muerte,

No acierto a describir. Ilustre sombra!

Perdona mi estravío en este canto,

Ahogado tantas veces por el llanto.

 

 

¿Qué se hicieron los dias venturosos

Del esplendor chileno?

El Pacífico en vano su ancho seno

Franquea a nuestras naves. Los pendones

Que victoria anunciaban,

I tantos nobles pechos inflamaban,

I terror infundieron al tirano

En su asiento lejano,

Ya en sangre i polvo envueltos

Se ven, i de vergüenza ¡oh Dios! cubiertos.

Enrojecido el suelo

Está de sangre fraternal. Despojos

De víctimas humanas,

Se ven do quier, i cual torrente fiero

De destrucción, la muerte se ha lanzado:

La obra de iniquidad se ha consumado!