Mercedes Marín del Solar
Justicia eterna ¿cómo asi permites
Que triunfe la maldad? ¿Así nos privas
Del tesoro precioso,
En que libró su dicha i su reposo
La patria, i así tornas ilusoria
La esperanza halagüeña,
Que un porvenir a Chile prometía,
De poderío, de grandeza i gloria?
¿Dónde está el jénio que antes diera vida
A nuestra patria amada? O caro nombre
Que en vano intenta pronunciar el labio
Mudo por la aflicción! Tu infeliz suerte,
Tu prematura, dolorosa muerte,
No acierto a describir. Ilustre sombra!
Perdona mi estravío en este canto,
Ahogado tantas veces por el llanto.
¿Qué se hicieron los dias venturosos
Del esplendor chileno?
El Pacífico en vano su ancho seno
Franquea a nuestras naves. Los pendones
Que victoria anunciaban,
I tantos nobles pechos inflamaban,
I terror infundieron al tirano
En su asiento lejano,
Ya en sangre i polvo envueltos
Se ven, i de vergüenza ¡oh Dios! cubiertos.
Enrojecido el suelo
Está de sangre fraternal. Despojos
De víctimas humanas,
Se ven do quier, i cual torrente fiero
De destrucción, la muerte se ha lanzado:
La obra de iniquidad se ha consumado!