Vicente Huidobro

El Viejecito del Barrio

La gruta del silencio

Allá va el viejecito que apénas se mueve

es un veterano del 79.

El encanto del barrio, lo miman como a un niño

i todos lo hacen víctima de su leal cariño.

Hasta el organillero de grátis va a tocarle

i todos se preocupan del modo de alegrarle;

pero pasa que a veces llora un estraño mal

la música i los mimos lo ponen sentimental.

En las noches se pasa en un continuo lamento,

soñando con la luna del campamento.

Los chicos i las niñas lo llaman el abuelo

saben su nombre antes de saber mostrar el cielo.

Fué mui pobre, mui triste, buscó en la guerra

a la Remediadora del dolor de la tierra,

pero todo fué inútil. Su anhelo de vagancia

de espacio, de infinito, de distancia,

no se calmó jamas, hasta que un dia

huyendo de la sombra de su melancolía

dejó la tristeza de su mal destino

dormida en el fondo de un vaso de vino.