Rubén Darío

L

Abrojos

I

Una mañana de invierno

hallé en el suelo, aterido,

con el cuerpo todo trémulo

y alas húmedas, un mirlo.

"Hasta con las pobres aves

caridad."─ Conque, cogílo,

busqué rastrojo, hice lumbre

y calenté al pajarito,

que abre los ojos, sacúdese,

vuela ya libre del frío

y se pierde entre las frondas

de los árboles vecinos.

II

¡Me miraron con horror

en mi pueblo! ¡si se dijo

que yo pasaba mis ocios

asando pájaros vivos!...