Luis de Góngora

A Don Cristobal de Mora

Sonetos

Árbol de cuyos ramos fortunados

Las nobles moras son quinas reales,

Teñidas en la sangre de leales

Capitanes, no amantes desdichados;

 

En los campos del Tajo más dorados

Y que más privilegian sus cristales,

A par de las sublimes palmas sales,

Y más que los laureles levantados.

 

Gusano, de tus hojas me alimentes,

Pajarilla, sosténganme tus ramas,

Y ampáreme tu sombra, peregrino.

 

Hilaré tu memoria entre las gentes,

Cantaré enmudeciendo ajenas famas,

Y votaré a tu templo mi camino.