Delmira Agustini

Variaciones

El libro blanco

Áspid punzante de la envidia, ave!

Tú fustigas la calma que congela,

El rayo brota en la violencia, el ave

En paz se esponja y acosada vuela!

 

Si hay en Luzbel emanación divina

En ti hay umbre de infernal nobleza,

Rampante, alada, la ambición fascina

Y si tu instinto al lodazal se inclina

Reptil tú eres y tu ley es ésa!

 

Mírame mucho que mi mente inflamas

Con la luz fiera de tus ojos crueles...

¡Ah, si vieras cual lucen tus escamas

En el tronco vivaz de mis laureles!

 

Gozaste el día que abismé mis galas,

Cóndor herido renegando el vuelo;

Hoy concluye tu triunfo, hay en las alas

Fatalidad que las impulsa al cielo!

 

Si de mis cantos al gran haz sonoro

Tu cinta anudas de azabache fiero,

Sabio te sé: de mi auroral tesoro

Lo que dejas caer yo no lo quiero!

 

Esa cinta sombría es la Victoria...

Cuando describes tu ondulado rastro

Por todos los senderos de la gloria

Muerdes sombras de ala, luces de astro.

 

Forja en la noche de tu vida impía

Cruces soñadas a mi blanca musa,

¡Si ha de vivir hasta cegar un día

Tus siniestras pupilas de Medusa!

 

No huyas, no, te quiero, así, a mi lado

Hasta la Muerte, y más allá: ¿te asombra?

Seguido la experiencia me ha enseñado

Que la sombra da luz y la luz sombra...

 

Y estrecha y muerde en el furor ingente;

Flor de una aciaga Flora esclarecida,

Quiero mostrarme al porvenir de frente,

Con el blasón supremo de tu diente

En los pétalos todos de mi vida!