Miguel Hernández

28 - La muerte, toda llena de agujeros

El rayo que no cesa

La muerte, toda llena de agujeros

y cuernos de su mismo desenlace,

bajo una piel de toro pisa y pace

un luminoso prado de toreros.

 

Volcánicos bramidos, humos fieros

de general amor por cuanto nace,

a llamaradas echa mientras hace

morir a tranquilos ganaderos.

 

Ya puedes, amorosa fiera hambrienta,

pastar mi corazón, trágica grama,

si te gusta lo amargo de su asunto.

 

Un amor hacia todo me atormenta

como a ti, y hacia todo se derrama

mi corazón vestido de difunto.