Gustavo Adolfo Bécquer

Su mano entre mis manos

Rimas

Su mano entre mis manos,

sus ojos en mis ojos,

la amorosa cabeza

apoyada en mi hombro.

¡Dios sabe cuántas veces,

con paso perezoso,

hemos vagado juntos,

bajo los altos olmos

que de su casa prestan

misterio y sombra al pórtico!

Y ayer... un año apenas,

pasado como un soplo,

con qué exquisita gracia,

con qué admirable aplomo,

me dijo al presentarnos

un amigo oficioso:

-Creo que en alguna parte

he visto a usted. -¡Ah! bobos,

que sois de los salones

comadres de buen tono,

y andáis por allí a caza

de galantes embrollos:

¡Qué historia habéis perdido!

¡Qué manjar tan sabroso

para ser devorado

sotto voce en un corro,

detrás del abanico

de plumas y de oro!

 

 

¡Discreta y casta luna,

copudos y altos olmos,

paredes de su casa,

umbrales de su pórtico,

callad, y que el secreto

no salga de vosotros!

Callad; que por mi parte

lo he olvidado todo:

y ella... ella... ¡no hay máscara

semejante a su rostro!