Julio Herrera y Reissig

Idilio espectral

Pasó en un mundo saturnal; yacía

bajo cien noches pavorosas, y era

mi féretro el Olvido... Ya la cera

de tus ojos sin lágrimas no ardía.

 

Se adelantó el enterrador con fría

desolación. Bramaba en la ribera

de la morosa eternidad, la austera

Muerte hacia la infeliz Melancolía.

 

Sentí en los labios el dolor de un beso.

No pude hablar. En mi ataúd de yeso

se deslizó tu forma transparente...

 

Y en la sorda ebriedad de nuestros mimos,

anocheció la tapa y nos dormimos

espiritualizadísimamente.