Francisco de Quevedo

Romance del Cid, en lenguaje antiguo

Estando en cuita y en duelo,

denostado de zofrir,

el Cid al rey don Alfonso

fabló de esta guisa; oíd:

Si como atendeís los chismes

de los que fablan de mí,

atendiérades mis quejas

mi sandez toviera fin.

No supe vencer la invidia,

si supe vencer la lid,

pues hoy desfacen mis fechos

los dichos de algún malsín.

Mil banderas vos he dado,

esclavos más de cien mil;

y esos que de mi murmuran,

sólo a vos dan que reir.

Yo, que supe daros reinos,

yago desterrado aquí,

y con mucha yanta al lado

quien los sabe destroir.

Menguas ponen en mi honra,

que las estodian en sí:

traidor me llaman a voces,

a vos os toca el mentir.

Quando fuían de Tizona,

por ser canalla tan vil;

todo saldrá en la colada;

de Colada no hay fuir.

En mataros tantos moros

cuido que los ofendí,

dexando huérfanos todos

los que caboñan al Cid.

Faced que juzgue mi causa

el valiente, no el dotil:

que entre plumas y tinteros

aun Christo vino a morir.