Vicente Huidobro

Estas Trovas

Canciones en la noche

Amada ven y escucha estas sonatas

Que te quiero cantar muy suavemente,

Oye estas amorosas serenatas

Que estoy bordando cariñosamente.

 

Yo quiero ser tu Becquer, tu poeta

Que entre la languidez de mis violines

Se mezclen mis estrofas más secretas

Y más llenas de ensueño de jardines.

 

Yo te canto mi amor languidamente,

Oye el canto nupcial languidamente,

Oye el acorde azul languidamente

Que murmuro feliz languidamente.

 

Oye el acorde azul de mis cantares

Que sollozan los trémulos violines,

Mientras caen de mi alma los pesares

Como lluvia de pálidos jazmines

 

Reclina en mí tu cabecita hermosa

Y oye estos versos muy reconcentrada,

No vayas a pensar en otra cosa

Que te lo voy a ver en la mirada.

 

¿Y después? Oh! después nos miraremos

Y habrá en nuestras pupilas una lágrima

Con un nuevo fervor nos besaremos

Y en mí te apoyarás enteramente lánguida.

 

Y volveré a leer y escucharás

El secreto sonar de mis violines

Y todo su sentir comprenderás

Al recorrer de nuevo mis jardines.

 

Comprenderás mi sed ideal, mi anhelo

De belleza, de amor, de sol, de Azul,

Y fijarás tus ojos en el cielo

Tan suave y misteriosamente azul.

 

Comprenderás mi gran melancolía,

Sabrás lo que en mis ojos ya adivinas

Que llevo un gran dolor de poesía,

Un gran dolor de auroras vespertinas.