Ramón López Velarde

Envío

A ti, con quien comparto la locura

de un arte firme, diáfano y risueño;

a ti, poeta hermano que eres cura

de la noble parroquia del Ensueño;

va la canción de mi amoroso mal,

este poema de vetustas cosas

y viejas ilusiones milagrosas,

a pedirte la gracia bautismal.

 

Te lo dedico

porque eres para mí dos veces rico;

por tus ilustres órdenes sagradas

y porque de tu verso en la riqueza

la sal de la tristeza

y la azúcar del bien están loadas.