César Vallejo
Los heraldos negros
I
En los paisajes de Mansiche labra
imperiales nostalgias el crepúsculo;
y lábrase la raza en mi palabra,
como estrella de sangre a flor de músculo.
El campanario dobla.... No hay quien abra
la capilla.... Diríase un opúsculo
bíblico que muriera en la palabra
de asiática emoción de este crepúsculo.
Un poyo con tres potos, es retablo
en que acacaban de alzar labios en coro
la eucaristía de una chicha de oro.
Mas allá, de los ranchos surge al viento
el humo oliendo a sueño y a establo,
como si se exhumara un firmamento