Mercedes Marín del Solar

Marcha que cantan los relijiosos mercenarios de Chile

Pero ¡o Dios! el infiel araucano,

De su error en el fiero delirio,

Les prepara glorias o martirio,

Cuya palma se rinde a tus pies.

 

A tí, Madre amorosa, invocamos,

Dulce fuente de gracia i consuelo,

Desterrados en árido suelo,

De la vida en la mísera lid.

Tus mercedes, divina María,

En tus hijos piadosa derrama;

Hoi llorosa la Iglesia te aclama

Triunfadora, potente Judit.

 

Clara nube del cielo mas bello,

Blanca estrella de luz suave i pura,

Fresca flor de fragante dulzura,

Complacencia del Rei Inmortal,

Fecundad nuestras almas, Señora,

Alumbradnos el triste camino,

I veamos el rostro divino,

De Jesús en la gloria eternal!