Mercedes Marín del Solar
Pero ¡o Dios! el infiel araucano,
De su error en el fiero delirio,
Les prepara glorias o martirio,
Cuya palma se rinde a tus pies.
A tí, Madre amorosa, invocamos,
Dulce fuente de gracia i consuelo,
Desterrados en árido suelo,
De la vida en la mísera lid.
Tus mercedes, divina María,
En tus hijos piadosa derrama;
Hoi llorosa la Iglesia te aclama
Triunfadora, potente Judit.
Clara nube del cielo mas bello,
Blanca estrella de luz suave i pura,
Fresca flor de fragante dulzura,
Complacencia del Rei Inmortal,
Fecundad nuestras almas, Señora,
Alumbradnos el triste camino,
I veamos el rostro divino,
De Jesús en la gloria eternal!