Delmira Agustini

Batiendo la selva

Cuando cruzas la selva tras los corzos sedeños

Y albos; la melena feroz, los ojos crueles,

Entre la blanca fuga de tus raros lebreles,

Sobre el corcel de nieve, Nemrod de los ensueños,

Yo deleito mi oído en el vuelo sonoro

Del alma misteriosa de tu olifante de oro,

Y golosa y alegre sonrío a la promesa

De la caza exquisita que aromará tu mesa.