María Eugenia Vaz Ferreira

Tu rosa y mi corazón

La isla de los cánticos

Antes que entre tus labios y mi oído

el ciprés del silencio, largo y mudo,

alce su quieta cima,

de tu palabra en el cristal sonoro

dame una roja rosa, que será

por tu lirismo y tu carne fragante

rosa de amor humano y rosa mística.

 

La prenderé en mi pecho

sobre la palpitante rosa mía,

y del perpetuo beso el tibio roce

esparcirá sus perfumadas ondas...

 

Hoy,

ebria de aroma me será brindada

la belleza infinita...

y en mi larva fugaz cuando se apaguen

los armoniosos éxtasis

me envolverán las perfumadas ondas

en su mortaja amante y siempreviva.

 

Dame una rosa, antes

que el ciprés largo y mudo, entre nosotros

alce su quieta cima...