Lola Rodríguez de Tió

El poeta

¿Poeta? No. Sobre el macizo idioma

en que su huella el ideal estampa,

domo mis versos cual el gaucho doma

sus salvajes corceles en la pampa.

 

Salta el mármol, fragmento por fragmento,

al golpe del cincel que lo domeña,

y luce al fin su forma el pensamiento;

mas no la forma que el artista sueña.

 

Intento a veces esculpir la espuma

en que Venus emerge sonreída,

y, aunque su torso la belleza esfuma,

falta el nervio, la pasión , la vida.

 

Mi estrofa, dura y desigual, rebota

como el corcel del gaucho en la vertiente;

ansío recobrarla y esta rota,

y surge a chorros su perfume ardiente.

 

Quiero la rima que solloce y cante;

que exprese la nostalgia y el deseo;

que quiebre le mode de Virgilio y Dante;

que se burle de Pindar y Tirteo

 

Y esa eterna maniática, que abreva

siglos y siglos en la misma onda,

no logra modular la nota nueva

que a mis antojos íntimos responda.

 

Ya no vivimos en los grandes días

que poblaron las ninfas y los Hados:

las ánforas de Chipre están vacías

y los plintos de Atenas soterrados.

 

Y en esta edad, y en siglo como este,

partido en dos entre Mercurio y Marte,

aun no asoma la fimbria de su veste

la soberana encarnación del arte.

 

De frente al sol, sobre el macizo idioma

en que su huella el ideal estampa,

domo mis versos cual el gaucho doma

sus salvajes corceles en la pampa.