Amado Nervo

XVI

Perlas negras

De pie, sobre la roca que, altanera,

cubre la mar con sus espumas blondas,

veo surgir la luna —esa viajera

tan pálida y tan triste— de las ondas.

Así, del océano de mi vida,

disipando la sombra en que me pierdo,

se levanta una estrella, revestida

de fulgores divinos: tu recuerdo.