Mercedes Marín del Solar
I la vespertina estrella,
Al salir, la ve marchita,
Burlón el céfiro ajita
Sus hojas ya sin color.
En tanto otra flor modesta
Que resguardaba el follaje
Ostenta su rico traje
I su balsámico olor,
I es gloria de la floresta
I del viandante consuelo,
Que en ella aspira del cielo
Un deleite encantador.
*
Contemplad, niñas hermosas,
Vuestro retrato en las rosas,
I vivid apercibidas,
Porque de amor las heridas
Causan intenso dolor.
Cerrad a tiempo el oido
De la lisonja al ruido,
I distinguid las quimeras
De las faces verdaderas
Con que se muestra el amor.
Llenando vuestra alma pura,
El os dará la ventura,
Si en la virtud la buscáis
I si aquel a quien amáis
Paga fino vuestro arder.