Delmira Agustini

Nardos

El libro blanco

En la sala medrosa

Entró la noche y me encontró soñando.

En el vaso chinesco, sobre el piano

Como un gran horizonte misterioso,

El haz de esbeltas flores opalinas

Da su perfume; un cálido perfume

Que surge ardiente de las suaves ceras

Florales, tal la llama de los cirios.

Blandamente yo entorno

Los ojos y abandónome a sus ondas

Como un náufrago al juicio de los mares.

De las flores me llegan dos perfumes

Flotando en el cansancio de la hora,

Uno que es mirra y miel de los sentidos

Y otro grave y profundo que entra al alma,

Abierta toda, como se entra al templo

Y me parece que en la sombra vaga

Surgir los veo de las flores pálidas,

Y tienen bellas formas, raras formas...

Uno es un mago ardiente de oro y púrpuras

Otro una monja de color de cera

Como un gran cirio erguida,

Y con dos manos afiladas, lívidas

Que me abren amplias puertas ignoradas

Que yo cruzo temblando.

Muchas cosas me cuentan, muchas cosas,

Las flores de ópalo en su extraña lengua;

Cosas tan raras y hondas, tan difusas

En el fondo de sombras de la sala,

Que he llegado a pensarme un gran vidente

Que leyera en la calma de las cosas

Formidables secretos de la vida!

¡Oh flores, me embriagáis, y sois tan blancas!

Tan blancas que alumbráis y yo os contemplo

Como el sello de Dios en las tinieblas.

¡Oh flores, hablad mucho! acá en la sombra

Vuestras voces me llegan

Como a través del muro inderrocable

Que separa la Muerte de la Vida.

Siento venir el sueño.

Vuestro perfume en sus calladas ondas,

Como un rey oriental que navegara

Majestuoso de imperio y de pereza

En su barca pomposa, a mí le trae!

¡Oh flores, hablad más, habladme mucho!

Vuestra voz no es tan clara. Decid, flores,

En la muerte invariable de esa estatua

¿No hay una extraña vida? Decid, flores,

¿Las tinieblas no son una compacta

Procesión de mujeres enlutadas

Marchando hacia la luz? Decidme flores

¿Qué sabéis del misterio de la vida...

De la inmensa leyenda del Calvario...

Qué del vuelo supremo de las almas?...

Las cavernas del sueño: decid, flores,

¿No serán... el oasis... de la vida?