Ramón López Velarde

Suave Patria

Segundo acto

 

 

Suave Patria: tú vales por el río

de las virtudes de tu mujerío.

Tus hijas atraviesan como hadas,

o destilando un invisible alcohol,

vestidas con las redes de tu sol,

cruzan como botellas alambradas.

 

Suave Patria: te amo no cual mito,

sino por tu verdad de pan bendito,

como a niña que asoma por la reja

con la blusa corrida hasta la oreja

y la falda bajada hasta el huesito.

 

Inaccesible al deshonor, floreces;

creeré en tí, mientras una mexicana

en su tápalo lleve los dobleces

de la tienda, a las seis de la mañana,

y al estrenar su lujo, quede lleno

el país, del aroma del estreno.

 

Como la sota moza, Patria mía,

en piso de metal, vives al día,

de milagro, como la lotería.

 

Tu imagen, el Palacio Nacional,

con tu misma grandeza y con tu igual

estatura de niño y de dedal.

 

Te dará, frente al hambre y el obús,

un higo San Felipe de Jesús.

 

Suave Patria, vendedora de chía:

quiero raptarte en la cuaresma opaca,

sobre un garañón, y con matraca,

y entre los tiros de la policía.

 

Tus entrañas no niegan un asilo

para el ave que el párvulo sepulta

y nuestra juventud, llorando, oculta

dentro de tí, el cadáver hecho poma

de aves que hablan nuestro mismo idioma.

 

Si me ahogo en tus julios, a mí baja

desde el vergel de tu peinado denso,

frescura de rebozo y de tinaja:

y si tirito, dejas que me arrope

en tu respiración azul de incienso

y en tus carnosos labios de rompope.

 

Por tu balcón de palmas bendecidas

el Domingo de Ramos, yo desfilo

lleno de sombra, porque tú trepidas.

 

Quieren morir tu ánima y tu estilo,

cual muriéndose van las cantadoras

que en las ferias, con el bravío pecho

empitonando la camisa, han hecho

la lujuria y el ritmo de las horas.

 

Patria, te doy de tu dicha la clave:

sé siempre igual, fiel a tu espejo diario;

cincuenta veces es igual el Ave

taladrada en el hilo de rosario,

y es más feliz que tú, Patria suave.

 

Sé igual y fiel; pupilas de abandono;

sedienta voz, la trigarante faja

en tus pechugas al vapor; y un trono

a la intemperie, cual una sonaja:

la carreta alegórica de paja!

 

24 abril, 1921.