Pedro Salinas

35 bujías

Sí. Cuando quiera yo

la soltaré. Está presa,

aquí arriba, invisible.

Yo la veo en su claro

castillo de cristal, y la vigilan

-cien mil lanzas- los rayos

-cien mil rayos- del sol. Pero de noche,

cerradas las ventanas

para que no la vean

-guiñadoras espías- las estrellas,

la soltaré. (Apretar un botón.)

Caerá toda de arriba

a besarme, a envolverme

de bendición, de claro, de amor, pura.

En el cuarto ella y yo no más, amantes

eternos, ella mi iluminadora

musa dócil en contra

de secretos en masa de la noche

-afuera-

descifraremos formas leves, signos,

perseguidos en mares de blancura

por mí, por ella, artificial princesa,

amada eléctrica.