Ramón López Velarde

Boca flexible, ávida

Cumplo a mediodía

con el buen precepto de oír misa entera

los domingos, y a estas misas cenitales

concurres tú, agudo perfil; cabellera

tormentosa, nuca morena, ojos fijos;

boca flexible, ávida de lo concienzudo,

hecha para dar los besos prolijos

y articular la sílaba lenta

de un minucioso idilio, y también

para persuadir a un agonizante

a que diga amén.

 

Figura cortante y esbelta, escapada

de una asamblea de oblongos vitrales

o de la redoma de un alquimista:

ignoras que en estas misas cenitales,

al ver, con zozobra,

tus ojos nublados en una secuencia

de Evangelio, estuve cerca de tu llanto

con una solícita condescendencia;

y tampoco sabes que eres un peligro

armonioso para mi filosofía

petulante... Como los dedos rosados

de un párvulo para la torre baldía

de naipes o dados.