Pedro Salinas

La sin pruebas

¡Cuando te marchas, qué inútil

buscar por dónde anduviste,

seguirte!

Si has pisado por la nieve

sería como las nubes

-su sombra-, sin pies, sin peso

que te marcara.

Cuando andas

no te diriges a nada

ni hay senda que luego diga:

«Pasó por aquí.»

Tú no sales del exacto

centro puro de ti misma:

son los rumbos confundidos

los que te van al encuentro.

Con la risa o con las voces

tan blandamente

descabalas el silencio

que no le duele, que no

te siente:

se cree que sigue entero.

Si por los días te busco

o por los años

no salgo de un tiempo virgen:

fue ese año, fue tal día,

pero no hay señal:

no dejas huella detrás.

Y podrás negarme todo,

negarte a todo podrás,

porque te cortas los rastros

y los ecos y las sombras.

Tan pura ya, tan sin pruebas

que cuando no vivas más

yo no sé en qué voy a ver

que vivías,

con todo ese blanco inmenso

alrededor, que creaste.