Ramón María del Valle-Inclán

Rosa de mi romería

Trenzando en el aire

con púgil donaire

los ágiles pies,

mozas con panderos

van por los senderos

verdes, de Salnés.

 

¡Azules espejos

del sol a lo lejos,

ribera del mar. . .!

¡Vuelos de gaviotas!

1Cantos de derrotas!

¡Brazos a remar!

 

¡Por dorados cerros,

dorados becerros,

pastoril tropel!

¡Número y cantares

de los griegos lares

promueve un rabel!

 

¡Rumor de madreñas,

risas halagüeñas,

tropel pastoril!

¡Las sayas villanas

con verdes y granas

son rosas de abril!

 

Enlazan sus trinos

sobre los caminos

mirlo y ruiseñor,

y con canto y vuelo

el cristal del cielo

palpita de amor.

 

Bajo los castaños

que cuentan cien años

ondula el ferial:

lienzos padroneses,

ganados monteses,

quesos de Bretal....

 

Solfean los ciegos

sus cuentos labriegos,

y tras la oración

de Santa Lucía,

va la picardía

en el guitarrón.

 

Un pastor, consejo

demanda de un viejo

letrado en la ley, y al darlo,

el anciano halaga el lozano

lomo de un gran buey.

 

Dos bandos de aldea

se mueven pelea:

son Juno y Lesón.

El ferial ondula,

y un verso modula

de homérico son.

 

Por albos oteros

cantan los cabreros

envueltos en luz,

y en los hondos prados

juvencos dorados

alzan el testuz.

 

¡Risas moceriles

de los atropiles

que van a segar!

¡Eras amarillas!

¡Voces de las trillas!

¡Todo es a cantar!

 

Remotas campanas,

gaitas aldeanas, saludan al sol.

¡Qué majo el gaitero

sopla en el puntero

y templa en el fol!

 

¡Alma que encantada

fuiste en tu alborada

por entre la mies,

doliente alma mía,

vuelve en romería

tierras de Salnés!