Ramón López Velarde
A Enrique Fernández Ledezma.
De tu magnífico traje
Recogeré la basquiña
Cuando te llegues, o niña,
Al estribo del carruaje.
Esperando para el viaje
la tarde tiene desmayos
Y de sus últimos rayos
La luz mortecina ondea
En la lujosa librea
De los corteses lacayos.
No temas: por los senderos
Polvosos y desolados
Te velarán mis cuidados,
Galantes palafreneros.
Y cuando con mil luceros
En opulento derroche
Se venga encima la noche,
Obsequiará tus oídos
Con sus monótons ruidos
La serenata del coche.