José Eustasio Rivera

XXXII - Cuando apagan los vientos su arrebol de verano

Tierra de promisión

Cuando apagan los vientos su arrebol de verano

desfallece mi alma con la luz vespertina;

y al mugir de los toros en la loma vecina,

me contagia sus viejas pesadumbres el llano.

 

Entre azules luciérnagas fosforece el pantano;

a la diestra mi sombra vacilante camina,

y ante el santo lucero de la tarde se inclina

una palma, en la ceja del poniente lejano.

 

Ya se quejan las ranas... El paisaje se esfuma,

y en mi ser y en los campos va cayendo la bruma;

sobre el cerro columbro de una hoguera el fanal,

 

y al sentir que algo inmenso y angustioso me llena,

lanzo un grito!... Y entonces, compartiendo mi pena,

se remonta una garza del borroso juncal.