Mercedes Marín del Solar
Ardiendo en ira santa
La juventud chilena se apercibe
A vengar el ultraje. No la espanta
Puñal aterrador; su sangre toda
Gustosa verterá, si así redime
El honor ultrajado i el reposo
De la patria infeliz. El entusiasmo,
Como fuego del cielo descendido
Llena los corazones. Cual quisiera
Con atrevida mano
Derrocar al tirano ; cual volviendo
Al Mártir de la patria sus miradas,
Ansia seguir su huella esplendorosa
I halla suerte dichosa
La de morir llorado
Del pueblo libre cuya dicha fuera
De su desvelo el fin...—Pero la patria
Verá dias de gloria... Noble arrojo
Será, no vil oprobio i desaliento
El fruto del amargo sentimiento
Con que a Portales llora desolada
La familia chilena.—¡Sombra amada!
No te conmuevas en la sombra fria,
Ni turbe tu reposo
El pensamiento odioso
De ver por el tirano envilecida,
Aherrojada, oprimida
Esta patria adorada,
Que merced a tu celo, se vio un dia
A tan excelsa gloria levantada.