Rubén Darío
Abrojos
¿Por qué ese orgullo, Elvira? Que se domen
en ti loca ambición, ruines enojos,
y quítate esa venda de los ojos,
y que esos ojos á lo real se asomen.
Mira, cuando tus ansias vuelo tomen
y te finjan grandezas tus antojos,
bellas, rostro divino y labios rojos,
que unas comen pan duro, otras no comen.
Bajan á los abismos nieves puras
cuando rueda el alud; y se hacen fango
después de estar en cumbres altaneras.
¡Ay, yo he visto llorar sus desventuras
á encopetadas hembras de alto rango
sobre el sucio jergón de las rameras!