Mercedes Marín del Solar
A torrentes la sangre cristiana
El infiel Agareno vertía
I la Iglesia doliente jemia,
Viendo el triunfo del bárbaro audaz:
Pero Dios le depara en su auxilio
Numerosas, potentes lejiones,
I sus siervos tuvieron visiones
Misteriosas de dicha i de paz.
Si, que oyendo el amargo lamento
Que, a violenta opresión entregado,
El cristiano exhalaba angustiado,
Compasiva escuchaste su voz.
A librarlo bajaste del cielo,
Fiel Nolasco se rinde a tus votos,
El cautivo sus grillos ve rotos,
Por tí vuelve a su patria i su Dios.
De Pascual un tesoro en rescate
Ofrecieron los fieles cristianos,
I él, salvando a sus dulces hermanos,
En cadenas gozoso quedó.
Prisionero el ilustre Nonato
Predicaba con celo encendido,
I en su labio sellado i herido
Mas vibrante la voz resonó.
Nuevo mundo a la vida renace
Que en oscura tiniebla vacia;
Del plantel que en su suelo crecía
Mercenarios cultivan la miés.